Me gritaron negra (Victoria Santa Cruz)

Tenía siete años apenas,
¡Qué siete años!
¡No llegaba a cinco siquiera!
De pronto unas voces en la calle
me gritaron ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
“¿Soy acaso negra?”- me dije.
¡SÍ!
“¿Qué cosa es ser negra?”
¡Negra!
Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía.
¡Negra!
Y me sentí negra,
¡Negra!
Como ellos decían.
¡Negra!
Y retrocedí,
¡Negra!
como ellos querían.
¡Negra!
Y odie mis cabellos y mis labios gruesos
y miré apenada mi carne tostada.
Y retrocedí.
¡Negra!
Y retrocedí . . .
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
Y pasaba el tiempo,
y siempre amargada
Seguía llevando a mi espalda
mi pesada carga
¡Y cómo pesaba!…
Me alacié el cabello,
me polveé la cara,
y entre mis entrañas siempre resonaba la misma palabra
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Neeegra!
Hasta que un día que retrocedía, retrocedía y qué iba a caer
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¿Y qué?
¿Y qué?
¡Negra!
Si
¡Negra!
Soy
¡Negra!
Negra
¡Negra!
Negra soy
¡Negra!
Si
¡Negra!
Soy
¡Negra!
Negra
¡Negra!
Negra soy
De hoy en adelante no quiero
laciar mi cabello.
No quiero.
Y voy a reírme de aquellos,
que por evitar -según ellos-
que por evitarnos algún sinsabor
Llaman a los negros gente de color.
¡Y de qué color!
NEGRO
¡Y qué lindo suena!
NEGRO
¡Y qué ritmo tiene!
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO
Al fin.
Al fin comprendí.
Al fin
ya no retrocedo.
Al fin
avanzo segura.
Al fin
avanzo y espero
Al fin.
Y bendigo al cielo porque quiso Dios
que negro azabache fuese mi color.
Y ya comprendí.
Al fin
¡Ya tengo la llave!
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO NEGRO NEGRO
NEGRO NEGRO
¡Negra soy¡

“Victoria Eugenia Santa Cruz Gamarra nació en Lima, 27 de octubre de 1922 y vivió hasta el 30 de agosto de 2014. Fue una artista peruana, activista y feminista, coreógrafa y diseñadora de vestuario, poeta, investigadora de las culturas de raíz africana y gran exponente del arte afroperuano.

Cuando tenía cinco años era la única niña negra del grupo. Un día había una niña nueva en el barrio, de cabello rubio, que nos dijo: “Si la negra quiere jugar con nosotros, yo me voy”. Lo más doloroso fue que mis amigos me pidieron que me fuera. Todo lo que sentí, lo anoté en un pequeño libro y fue lo que dio origen al poema ‘Me gritaron negra’”.

“Una puñalada es una caricia comparado con aquello que me pasó. Yo no sabía que era negra. Cuando digo no sabía que era negra no estoy hablando del color, sino de lo que eso implicaba”.

Fuente: Victoria Santa Cruz, me gritaron negra, por Carolina Raimondo Aonso, DiverGénTe (Diversidad, Género, Transversalidad, Educación)


Medium: Video documentation of performance, excerpted from the documentary Victoria—Black and Woman (1978). Director: Torgeir Wethal; producer: Odin Teatret Film […] En este registro excepcional de la performance de Victoria Santa Cruz nos aproximamos a la curva de identificación que sigue un personaje (una mujer) en relación con el color de su piel. Color por el cual cuando ella era niña la discriminaron, pero que en un determinado momento asume con orgullo. […] Con su “¿Y qué?” pronunciado con fuerza, al ritmo de las palmas y como punto de partida del movimiento del cuerpo, Santa Cruz construye una poderosa metáfora emancipadora.”

Fuente: Victoria Santa Cruz, Me gritaron negra. Digital Archive, Radical Women: Latin American Art (1960-1985), Hammer Museum


“Las representaciones, identidades, luchas de “la mujer negra” han estado muy presentes en los espacios artísticos desde la segunda mitad del S.XX hasta la actualidad. Una lucha constante por definir y apropiarse de una identidad y un imaginario propio al margen de los referentes del colonizador, y de los estereotipos y prejuicios asociados al cuerpo negro.[…] el discurso sobre los cuerpos ha sido crucial para la construcción del racismo, en el que el concepto de gusto y de belleza está formado por una dominación occidental del mundo (lo que también se llama estética occidentalocéntrica), que se considera superior a formas estéticas de otras culturas […]

Ni existe una cultura diaspórica (negra) homogénea, ni una mujer negra es igual que la otra, ya que esta no es un producto sino un devenir de herencias culturales, experiencias y de la propia historia del territorio donde habita. Sin embargo podemos encontrar una serie de aspectos comunes que tienen que ver con el color de piel y el poder racializado que actúa a través de los cuerpos. Muchas de estas cuestiones están plasmadas en el poema de Victoria Santa Cruz, “Me gritaron negra”[…]”

Fuente: “Me gritaron negra” – Victoria Santa Cruz, Radio África Magazine, 28.06.2017


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La estaca

«L’estaca» —en español, «La estaca»— es una canción compuesta en 1968 por el cantautor Lluís Llach. Esta canción, que se ha traducido a multitud de idiomas, ha llegado a popularizarse tanto que en muchos sitios se considera autóctona. Fue compuesta en plena dictadura del general Franco en España y es un llamamiento a la unidad de acción para liberarse de las ataduras, para conseguir la libertad. Se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad. (Fuente: L´Estaca, Wikipedia)

“Es curioso que, con el tiempo, esta canción se ha cantado en varios países y en varios idiomas, siempre como símbolo de rebeldía de los pueblos. Lo más raro y lo más bonito que me ha pasado con ella ocurrió a mediados de los años noventa, durante un viaje que hice a Polonia. Casi todo el mundo allí pensaba que L’estaca era una canción popular polaca, porque el sindicato de Lech Walesa, Solidaridad, utilizó durante los años ochenta una adaptación que de ella hizo Jacek Kaczmarski, a la que tituló Mury”, recuerda Llach.

Al parecer, cuando les explicó que era “una canción de izquierdas y anticapitalista”, al menos esa era la interpretación que Llach quería darle, aún se enfadaron más, porque en Polonia, “desgraciadamente, el post comunismo ha hecho de ella una sociedad muy enraizada en valores de derechas”. El propio Walesa se ha mostrado como un homófobo ultracatólico. (Fuente: L´estaca: el himno que Franco prohibió a España y LLach a la Policía Nacional, El Español)

“Más recientemente, en Túnez, cuando empezaron las manifestaciones de protesta por el suicidio de Mohammed Bouazi en protesta por la precariedad de las condiciones de vida, dos cantantes, Lakadjina y Yasser Jeradi, crearon también una versión conocida como Dima, dima. Y la música de L’estaca entró a formar parte de la primavera árabe.” (L´Estaca sigue siendo reivindicativa, La Vanguardia)

“Francia es uno de los países donde la canción ha tenido más versiones. El cantante Marc Ogeret la denominó L’estaque, mientras que Marc Robine le puso el nombre de Le peiu. Chjami Aghjalesi la títuló en A catena, en corso, y LoDalfin, Lo pal, en occitano. En el País Vasco han existido al menos dos versiones, la de Gorka Knörr que la bautizó como Agure zaharra (el viejo anciano) y la del grupo Betagarri.” (L´Estaca sigue siendo reivindicativa, La Vanguardia)

  • Le pieu: Versión en francés de Marc Robine
  • A catena: Versión en corso de Chjami Aghjalesi
  • Lo pal: Versión en occitano de Lou Dalfin
  • Agure zaharra: Versión en euskera de Gorka Knörr

Como no, también hay una versión en alemán que aquí también se populariza, pero con otras connotaciones. Para encontrar la canción en internet, aconsejo buscar “Der Pfahl Pfadfinderlied” (La estaca cancion de los scouts) y os animo a leer los comentarios del siguiente vídeo, en el que queda claro que allí se le ha dado ese uso.

Por último, un videoclip con la canción interpretada en diferentes idiomas y estilos.

El derecho al delirio

el-derecho-al-delirio.png

Lavar la deshonra

¡Mamá! Un estertor, lágrimas, negrura.
La sangre fluye, el cuerpo apuñalado tiembla,
El pelo ondulado se ensucia de barro.
¡Mamá! Sólo se oye al verdugo.
Mañana vendrá la aurora,
Las rosas se despertarán
A la llamada de los veinte años
Y la esperanza fascinada.
Las flores de los prados responden:
Se ha marchado… a lavar la deshonra.
El brutal verdugo regresa y dice a la gente:
¿La deshonra? –limpia su puñal-
Hemos despedazado la deshonra.
De nuevo somos virtuosos, de buena fama, dignos.
¡Tabernero! ¿Dónde están el vino y los vasos?
Llama a esa indolente belleza de aliento perfumado
Por cuyos ojos daría Corán y destino.
Llena tu vaso, carnicero,
La muerte ha lavado la deshonra.
Al alba, las chicas preguntarán por ella:
¿Dónde está? La bestia responderá:
la hemos matado. Llevaba en la frente
el estigma de la deshonra
y lo hemos lavado.
Los vecinos contarán su funesta historia
Y hasta las palmeras la difundirán por el barrio,
Y las puertas de madera, que no la olvidarán.
Las piedras susurrarán:
“Lavar la deshonra”
“Lavar la deshonra”
Vecinas del barrio, chicas del pueblo,
Amasaremos el pan con nuestras lágrimas,
Nos cortaremos las trenzas,
Nos decoloraremos las manos
Para que sus ropas permanezcan blancas y puras.
No sonreiremos ni nos alegraremos ni nos giraremos
Porque el puñal, en la mano de nuestro padre
O de nuestro hermano, nos vigila
Y mañana, ¿quién sabe en qué desierto
Nos enterrará para lavar la deshonra?

Nazik Al Malaika, del poemario El hueco de la ola (1957)

Traducción: María Luisa Prieto

Fuente: http://www.poesiaarabe.com/nazik_lava.htm